domingo, enero 30, 2011

Los origenes de algunas cosas


Tratando de averiguar el origen divino del habla, un faraón llamado Samético, allá por el año 600 antes de Cristo, sometió a dos recién nacidos a un experimento. Los aisló junto a unas cabras y una pastora muda y los apartó de todo contacto con el exterior. Parece ser que los niños empezaron a decir cosas, pero no en egipcio, que era la idea.

Hacia el año 1500 de nuestra era, Jacobo IV de Escocia, llevó a cabo otro experimento parecido y parece ser que estos niños empezaron a hablar instintivamente hebreo.

Una empresa cosmética de nuestros días, Color ET, ha vuelto a las andadas, encerrando a cinco niñas en una cueva durante quince años. El resultado fue que las niñas no aprendieron a hablar pero, sorprendentemente, salieron de su encierro totalmente maquilladas, con el pelo teñido y tarareando las melodías del último disco de Lady Gaga.

sábado, enero 29, 2011

Una medusa en alta mar

DEDICADO A THEODORE, COMO MUESTRA DE AGRADECIMIENTO

- Te noto triste, Ofelia
- Lo estoy, Theodor.
- Sentémonos. Parece que no hay nadie en casa...Voy a verificar: ¿No hay nadie en casa?
Se sientan y se miran. Ofelia parece recogida en su propio cuerpo, temerosa de algo.
- Ofelia, enamorémonos.
- Estoy a punto de poner los labios en punta, entonces vas tú y me besas sin compasión.
- Podemos hacer el amor directamente.
- No estamos aún enamorados.
- Entiendo...
- También soy virgen.
- ¿Y eso?
- Nunca me han penetrado.
- Ni a mí...¿Te urge enamorarte?
- ¿Y si lo que me urge eres tú?
- ¿Sabes con certeza que soy yo lo que te urge?
- No, sólo digo.
- Si te da mucho miedo puedo enamorarme yo primero y si sufro te lo digo.
- ¿Qué haremos después con la rutina? Si nos enamoramos de golpe, nos veremos diciéndonos las mismas cosas. ¿No será como hablarle a un espejo?
- Todo el mundo se enamora.
- También todo el mundo se suicida.
- Mira, nos besamos y si después entran mis compañeros de piso todo eso que nos habremos llevado.
- Tus compañeros de piso, está bien, llamémosle así, me recuerdan que no somos nadie. Ni siquiera podemos dudar en nuestro propio espacio...Si pienso mucho en eso puedo estallar en un llanto.
- Te aviso, voy a acercarme lentamente a tus labios.
- Espera. Si nos besamos quizás luego queramos más.
- ¿Me lo darías?
- ¿El qué?
- Ese más.
- ¿Podría dártelo yo?
- Es un decir. Me estás mirando con amor.
- ¿Cómo lo sabes?
- Inclinas la cabeza y parpadeas mucho.
- Trato de eliminar los irritantes que tengo en la superficie de la córnea y en la conjuntiva.
- No me refería a eso...Me miras de un modo especial.
- Es que soy bizca.
- Digo, así, como enamorada.
- Intento enamorarme y tú me pones trabas.
- No te esfuerces.
- ¿No quieres que me esfuerce?
- No puedes enamorarte antes de que lleguen ellos.
- Si llegan, peor para ellos.
- Es verdad. Voy a posar mi mano sobre tu muslo. Te advierto que está fría y mojada.
- Yo también...Oye, Theodor, ¿me has querido antes a escondidas y a solas?
- ¿Antes de conocerte como te conozco?
- Sí, y a escondidas. Es importante que sepa eso antes de llegar a sentir nada. Puede influenciarme mucho el tipo de amor que profese hacia ti.
- Creo que no.
- Pues yo tampoco. Quizás no estamos hechos el uno para el otro.
- Llevo tanto tiempo esperando este momento, Ofelia.
- ¿Crees que el momento que esperabas tiene que ver conmigo?
- Me voy a acercar con esta frase susurrante: ...Creo que el momento que esperaba está en ti.
- De tu boca salen vapores calientes. Parece que dentro te esté bullendo la saliva, magma amarillento y gases. ¿No es eso señal de represión?
- ¿Lo dices por el aliento o por la cara que he escogido para el acercamiento?
- Lo digo por mí y un poco por la tarde que termina.
- Déjame ver tus manos...¿las puedo tocar?
- Mientras no te las lleves a la boca...
- Sólo tocarlas, acariciarlas...como si se tratara del lomo de un perro.
- Y tú tienes unos labios que hacen sensuales hasta las palabras que de por sí no lo son.
- Parece que estás entrando en calor.
- Eso intento.
- Voy a besarte.
- Si me besas no podré decir nada más de tu cuerpo.
- ¿Por qué?
- Porque en seguida quieres usar tus encantos contra mí.
- Todo lo contrario pero puedo enmendar o editar las palabras indeseadas.
- No importa, me gusta como eres.
- Me encanta que me digas eso. Me estoy excitando poco a poco.
- Si quieres lo repito y eyaculas de una vez.
- No, prefiero que salga más tarde.
- Puede ser que no me salga. Soy tan de improvisar.
- Sigamos con tus manos. Decía que eran bonitas y las acaricio.
- No se me ocurre ningún sitio donde tocarte con ellas.
- Tengo muchos.
- ¡Pensar dónde tengo que colocar las manos! Theodor, el amor es absurdo.
- Pareces estar tan segura de todo.
- ¿Tú crees?
- Y tus labios...tus labios también me gustan.
- Quizás sólo sea un espejo frente a ti y te estés reflejando en mí.
- O tú en mí.
- En este caso, estaríamos hablando solos, como dos chiflados.
- Y puede que entonces sí nos suicidáramos.
- ¿Lo harías por mí?
- ¿Lo de mirarme en el espejo?
- ¡Qué espejo! ¡Ya he olvidado lo del espejo! Me refiero a suicidarte.
- ¿Eso sería amor?
- Según lo estipuláramos.
- Estipulémoslo para tener algo seguro.
- Me voy a acercar con una frase, Theodor...Te quiero.
- No pareces muy convencida.
- ¿Por qué apartaste la cara? Me dirigía hacia ti.
- Pero a la deriva, como una medusa en alta mar.
- ¿Acaso hemos estado convencidos alguna vez de algo? Por una vez que hago algo convencida me dices que lo hago como una medusa en...¿en dónde?
- En alta mar...Perdóname, vuelve a intentarlo. No hace falta que me avises del acercamiento, ya lo espero y no me asustará.
- Te quiero.
- Tus labios tiemblan.
- ¿No te gustan temblando?
- No los he probado.
- Pues bésalos.
- No puedo.
- ¿Por qué te apartas ahora? Estaba casi en trance. Me pones una cabritilla cerca y la deguello presa de una posesión.
- No he podido besarte. He visto una barrera.
- Me devuelvo a mi postura incial. Me va a dar una contractura con todos estos movimientos.
- Me sudan las manos, Ofelia. Deben de ser los nervios. Ya quiero que lleguen ellos y terminar con esta situación.
- ¿Quieres una pastilla?
- ¿Tienes?
- Tengo las que quieras.
- Pero no sabes lo que deseo.
- Por eso estamos solos.
- ¿Hablamos de eso?
- No creo que me apetezca. La filosofía me hace llorar y si lloro me desmaquillo.
- Podemos dejar el tema.
- Como quieras.
- Sí, quiero.
- ¿Ves? Sabes querer. Estás seguro.
- Porque estás a mi lado.
- ¿Te enamorarías de otra si estuviera a tu lado?
- ¿Quieres decir si te engañaría?
- Me has complicado la pregunta.
- Puedes darme una respuesta complicada y lo cerramos ahí.
- Posiblemente no me entendieras. Todo lo que puedo responder no lo respondo con el cerebro, sino con los núcleos vegetativos de mi sistema nervioso.
- ¿Tienes miedo?
- No, sólo dudo. Me estremezco como un interrogante en...
- ¿En alta mar?
- Siempre quieres ir diciendo las verdades del mundo. Tú en el sofá, yo en alta mar...
- Nunca te engañaría.
- ¿Ni siquiera si te lo pidiera?
- ¿Me pedirías eso?
- Depende de cómo me dé. ¿Te apetece besarme de una vez o sigues viendo las barreras?
- Está bien, empieza a acercarte.
- ¿No es mejor que me beses inesperadamente?
- ¿A ti cómo te gusta?
- Inesperadamente.
- Pues no pienses.
- ¿Y qué quieres que piense?
- Lo que quieras. Por ahora ibas bien.
- Debo relajarme antes.
- ¿Quieres un cojín? ¿Enchufo la radio?
- ¿Si escapáramos juntos nuestro diálogo se interrumpiría? Salgamos a pasear.
- ¿Con este frío?
- ¿Esperamos el verano para enamorarnos?
- Tengo una bufanda con motivos navideños, no creo que te guste. Tú odias los regalos.
- Dijiste un beso inesperado y todavía espero.
- Llegará cuando dejes de esperarlo. De ahí lo de inesperado.
- Eres fiel a lo que dices.
- Mejor ser fiel a lo que digo que no omitir lo que siento. No sé si me entiendes.
- No tengo por qué entenderlo todo.
- Claro.
- Me das siempre la razón.
- Intento quererte.
- El amor empieza en los labios. Los tuyos sí que son bonitos...A ver, di "bambalina"
- Bambalina
- ¿Lo ves? Se me puso rígida toda esta parte.
- Con tanta insistencia me haces pensar en mis labios que terminaré excitándome conmigo mismo.
- Soy algo obsesiva con las cosas, lo sé.
- Pues relájate.
- Acabaremos tomándonos el tubo entero de esas pastillas.
- Tenemos tiempo antes de que caduquen.
- Espero que no caduquen hoy.
- Ni mucho menos.
- Es una suerte que seas farmacéutico.
- Y tú tienes suerte de ser tan bonita.
- Recibí una educación ejemplar y eso me hizo bonita después.
- Una educación que no te dió mucho dinero.
- Pero la educación la tendré hasta que me muera. Prefiero pensar en Sócrates antes de exhalar mi último suspiro que en tu circuncisión.
- Todavía no la has visto. Cuando la veas es posible que mandes a pasear a Sócrates.
- ¡Qué bonito es estar juntos!
- No tengo otro sofá.
- No, digo tú y yo.
- Ofelia, quería decirte algo...Quiero comprar una casa en la montaña.
- ¿Qué papel juego yo en tu decisión?
- Si vienes conmigo será tuya.
- ¿Tengo que comprometerme a algo si decido ir contigo?
- Ya sabes, antes que la montaña, viene el beso.
- El otro día me mirabas con cara de poseerme.
- ¿Te gustó esa mirada?
- Me sentí algo esclava, pero bastante mujer.
- Voy a acercarme un poco más.
- Hazlo pero no voy a esperar algo especial.
- Que surja lo que tenga que surgir.
- Voy a tocarte los labios...Qué suaves. Nunca había tocado los labios de un hombre...Bueno, de un ser humano.
El, inesperadamente, la besa.
- Ya me has besado. Ahora no podremos frenarnos.
- Depende de ti.
- ¡Bésame más! Me has llenado de babas y es estupendo. Me siento como un perro babeando tras un hueso.
- El hueso te lo doy después.
- (besandose apasionadamente) ¿En qué montaña exactamente me veré con las cabras?
- No tendré cabras, sólo criadas. No quiero que limpies más.
- ¡Qué excitación, no puedo frenarme! ¿Nos quitamos algo?
- No tengo dinero aquí.
- Me refiero a la ropa.
Se desnudan.
- ¿Te gusta este pecho, Ofelia?
- Me quito el sujetador y te beso los pezones...Nunca pensé que podría también besarse eso. El beso es algo muy dúctil.
- Me está dando mucho placer.
- Entonces vamos bien. ¿No piensas tocarme las tetas?
- Si quieres...
- ¡Tócamelas y después me las besas!...¡Qué agradable!...Espera, ¿no oyes un ruido?
- Qué se fastidie el ruido. Sigue brincando en mi regazo. Con el frío que hace fuera y nosotros sollozando en el sofá.
- ¡Qué cosas piensas!
- Estoy a punto de eyacular. No puedo más...No pares...¡No pares!...¿Por qué paras?
- Theodor...¡Theodor!
- ¿Qué? No es momento...
- Tu mujer está detrás. Ahora somos la típica anécdota de "le encontré tirándose a la criada" ¡Qué horror, nos han estereotipado! Con lo bien que estábamos.
-¡Oh, Amanda, todo tiene una explicación!

viernes, enero 28, 2011

El sabio lenguaje de las manos


Adeline llegó de la India esta semana. Está encantada con su viaje. Durante dos días consecutivos todo han sido anécdotas de las ciudades por las que pasó, gente que conoció y lugares donde sufrió. Por ejemplo, en Visakhapatnam hay un elefante que si le das un puñado de hierba te bendice con la trompa. Una lista de las de su grupo le dió la hierba en dos entregas pero el elefante sólo la bendijo una vez.

- Los elefantes de la India son muy listos.

En Ooty pasaron frío, los precios de las cosas al cambio, los colores de los saris, algún ritual, devoción en un garaje, otro elefante en una playa, la ventanilla del autocar que no le dejó filmar bien el mar, lo injustas que fueron algunas de sus compañeras de viaje, lo egoista que fue con el secador la que tiene anticuerpos, lo pesada que es Britta con su tumor benigno, los vómitos de Dieter y sus llantos en el hotel...

Nos pasó un video en el que estuvo comiendo con una amiga y un amigo local. El amigo les enseñaba a comer con las manos.

- Ellos comen sólo con la mano izquierda -aclaró retirándose el pelo detrás de las orejas, gesto con el cual quiso darnos una lección veloz pero magistral-

La razón es porque con la derecha se rascan el culo. Rascar culo, derecha, comer, izquierda. Lo curioso es que cuando terminas de comer lo indicas con un gesto al camarero para que retire los platos. El gesto correcto es colocar la mano sobre la comida con la palma hacia abajo. Pero la mano tiene que ser la derecha porque con la izquierda has estado comiendo.

- Eso a un hindú le daría mucho asco -aclaró un poco situándose al favor de la higiene-

- ¿Y no le daría más asco que indicaras el final de la comida con la mano que usas para rascarte el culo?

Pero Adeline estaba tan absorta con las filmaciones que rápidamente pasó a otro tema:

- ¡Mirad! ¡Esas son las montañas azules!

miércoles, enero 26, 2011

El amor de Wally


- En todos estos años, Cornelia, ¿me has dejado de querer aunque fuera un minuto?

- No, Wally, no. No hubiera podido...simplemente, no hubiera podido.

- De veras?

- De veras, Wally, de veras

- ¿Ni siquiera una vez?

- Ni siquiera una vez

- ¿Y cuando…?

- Ni siquiera entonces

- Pero yo podría haber…

- Sí, pudiste haber girado a la derecha en lugar de continuar recto pero a la derecha no había ninguna casa ni ningún muro contra el que estrellarse. No era la decisión correcta, pero. ¿cuando hemos tomado nosotros la decisión correcta? Así que continuaste recto, recto hasta esta cama. Ahora somos dos perdedores.

- ¿Hablas del primer accidente de coche o del último?

- El primero, el segundo, ¿qué importa? A menudo confundo mi almohada con una piedra. Para entonces sí que tenía una nariz como la de Elga, tan personal, tan ella misma. Oh, añoro tanto Suecia, Wally, tanto...

- Todavía la tienes…la nariz, un poco diferente, pero la tienes. Un agujero enmarcado. Unica, original... Tu... nunca vi una boca con esquinas y ahora…¿sabes? una caja…eso, diferente, única.

- No es "diferente", no es una nariz, es un dibujo. Y después de nuestro segundo accidente…

- ¿Qué pasa con el segundo? ¿Acaso los estás contando?

- ¿No te acuerdas? No teníamos dinero para que me dibujaran la cara entera.

- Claro que me acuerdo, era yo el que conducía.

- Me estampé contra un árbol y perdí mis labios. Se quedaron pegados en el tronco.

- Tu te despegaste primero. Siempre quieres llegar antes que nadie.

- No vuelvas a hacer ese chiste de nuevo, te lo advierto.

- Vamos, tenías demasiados labios de todos modos. ¿qué pensabas? ¿Quieres decir que cada vez que cruzabas Times Square pensabas que tenías una nariz como Elga? ¡Elga! ¡Elga está hecha de ceros y unos! La primera mujer digitalizada del Bronx, sí, menuda heroína. ¿Qué añoras de Suecia, eh?. Ni siquiera sabes dónde está Bombay.

- No me importa, el caso es que perdí los labios.

- Los que tienes ahora son más...realistas.

- Ahora cada vez que pronuncio una "i" o una "a" siento que me caigo a pedazos o que voy a vomitar.

- ¿Te digo una cosa? Lo que tienes ahora, se llame como se llame, mejoran tu sonrisa. Has ganado en simpatía.

- Mi patología me lleva de la extrema seriedad a la risa patológica. Sonrisas no conozco.

- Cuando sonríes puedo oír el crujir de tus tornillos. Es un poco deprimente, sí, mejor no sonrías.

- Después del tercer accidente, mi cara se volvió totalmente plana y dejaste de amarme. Creo que no pararás hasta meterme de nuevo en otro coche.

- No puedo conducir sin piernas y si tengo que pisar el acelerador con la mano me perderé el paisaje.

- Una vez trataste de empujarme al mar el día aquel en el que estaba de pie en la roca, ¿crees que no me di cuenta?

- Voy a intentar dormir un poco más. Dormir es olvidarse. Es como una muerte con fin.

- ¿Crees que vendrá algún día alguien y nos sacará de esta cama?

- No creo, ahora la gente se está mudando para Florida pero si gritas es posible que tu vecina puertorriqueña venga y te libere.

- ¿Me libere de qué?…Nunca me fié de nuestra vecina puertorriqueña. Siempre lleva los rulos en la cabeza y camina en zapatillas.

- Alguien vendrá tarde o temprano, no es tan fácil irse de Nueva York.

- Cuando regresen estarán ocupados haciendo algo.

- Mejor que nos durmamos y si nunca nos despertamos, mejor.

- Sí, mejor.

- Nadie nos echará de menos.

- Yo sí.

- Sí, claro…¡Suecia!

martes, enero 25, 2011

El entierro


El padre de Klimek murió y en el sueño me "invitaba" a su entierro. La única etiqueta para asistir al evento nos obligaba a ir desnudos. Cuando me presenté resultó que yo era el único que iba desnudo. Me sentía incómodo pero no lo incómodo que me siento ahora contándolo. Entramos en el hospital por la puerta trasera y atravesamos un pasillo. Antes de adentrarnos apareció un mostrador donde vendían comida rápida y pedí algo mientras ellos iban hacia la habitación. Yo tenía una manta de la British Airways en las manos, no sé si me la habían dado para mí o me la llevé yo de algún lado. Me rodeé con la manta cargada de electricidad estática, con cierto miedo a quedarme electrocutado.
Cuando me dirigía con mi comida a la habitación me di cuenta de que no me habían servido la bebida, así que regresé al mostrador. No lograba entender lo que costaba y para ahorrar tiempo abrí mis manos ofreciéndole a la cajera un montón de monedas. La cajerá empezó a hurgar en mis palmas en busca de la moneda adecuada. Mientras que ella con sus yemas suaves me hacía cosquillas, yo le leía la mente. No tardaron en sumarse dos estudiantes de medicina que me cogieron una moneda sin pedir permiso. Me hizo gracia pero después pensé que debí de haberme indignado un poco. Como no me indigné a su debido tiempo me dio mucha pereza hacerlo después y me retiré con mi bebida a la habitación.
Me encontré con la madre de Klimek y fui hasta ella corriendo de alegría para abrazarla pero cuando lo hice me acordé de que se trataba de un entierro y ella estaba triste. No tardé en sospechar que esa mujer no era la madre de Klimek. Entre ellos hablaban de un modo extraño, arrastrando las palabras como hacen sólo en Lubuskie. No entendí una palabra pero estaban graciosos y les observé durante un rato.
Dentro de una habitación había una mujer estirada en una cama con muy mal aspecto a la que todo el mundo besaba y daba sus condolencias.
Cuando la mujer de la cama no dejó de hablar cuando me vio y yo buscaba un hueco entre las condolencias para saludarla. Le tenía miedo. Era una bruja envuelta decorada con sábanas que se mecía con las penas que le ofrecían los familiares de Klimek en su peregrinación hasta su presencia todopoderosa.
Salí de la habitación sin llamar mucho la atención y empecé a caminar por el pasillo, desnudo. Detrás de mí escuché la voz de Agata hablando con una enfermera sin ropa envuelta en una toalla.
Agata me llamó desde lejos y, así como antes, me bastaba oír su voz para salir corriendo, en el sueño decidí alegrarme en exceso pero, una vez más, ella no parecía tan contenta de verme, lo que me hizo pensar que su vida junto a Klimek había ido de mal en peor.
Hice una broma a propósito de mi desnudez y la de la enfermera y salí a la calle donde unos niños jugaban a frontón con una pelota muy rápida.
La pelota casi me da en la cabeza y logré esquivarla con un movimiento tan veloz que me hizo enfadar. Los niños no pensaban detener su juego para pedirme disculpas, es más, jugaban más rápido.
Con todos los recuerdos del entierro y toda esa mezcla de sensaciones, estímulos y pensamientos, crucé la calle sin mirar. A pocos metros de mí, un camión empezó a emitir un agudo sonido de aviso para que me apartara y me ahorrase la muerte. Ya había cruzado, el camión se encontraba lejos pero el pitido no se detenía. Era el despertador.
Si la realidad y el sueño son en realidad tan diferentes, si son mundos que nada tienen que ver el uno con el otro, ¿por qué el camionero usó de bocina el sonido de mi despertador?

sábado, enero 22, 2011

Mi hipotálamo Vs el hipotálamo de los demás


Con motivo de la concesión a esta entrada del Premio Pimpf al mejor post, vuelvo a subirlo para aquellos que no lo pudieron leer en su día. Muchas gracias, Pimpf.

No me puedo poner cualquier cosa, nunca pude. Si las camisas no son de algodón me pican hasta el punto de no poder doblar los brazos o las piernas. A todas las camisas les tengo que sacar cuidadosamente la etiqueta porque me araña la nuca y siento como que estoy durmiendo sobre un cactus y las camisetas tengo que llevarlas del revés porque las costuras son agujas que me taladran la piel. Esto lo arrastro desde la infancia y el dilema de mi madre siempre era si una pieza me "picaría" o no.

El diagnóstico que dió un doctor estadounidense fue: autismo leve.

- Por eso el niño es incapaz de mostrar sus sentimientos. Por eso no es capaz de abrazar, por eso habla poco y cuando quiere hablar tartamudea. Seguramente estará lleno de pensamientos que no es capaz de transmitir y ese problema suele manifestarse a través de las molestias que le causa la ropa. Otra manera de manifestarse es que se anda por las ramas antes de contar algo. Revobina demasiado, ¿entiende? Y a nosotros, los norteamericanos, nos gusta "ir al punto" (el famoso get to the point que tantas veces he oído y que tantas frustraciones me ha causado). Ahora bien, el síntoma más molesto es su obsesión por los detalles. Si usted está riñendo al niño por cualquier razón y se da que a usted le ha salido un grano en la nariz, puede ser que al niño le llame tanto la atención que el mundo se remita a la punta de su nariz. Se le apagará el sonido de todo, incluso el de su voz y es muy posible que hasta su lenga le resulte una lengua extranjera.

El diagnóstico de un médico español fue:

- Tienes el hipotálamo quemado.

Ninguno de los casos ofrecía una solución efectiva. Como autista podía ir superando mis problemas comunicativos de algún modo pero si era que el tálamo lo tenía quemado...¿cómo reestablecerlo? Es más, ¿qué era eso del hipotálamo? Sonaba bien. Lo busqué por internet.

Hipotálamo: Glándula endocrina que forma parte del diencéfalo y se sitúa debajo del tálamo. Libera al menos nueve hormonas que actúan como inhibidores o estimulantes. Suele considerarse el centro integrador del sistema nervioso vegetativo.

Pero, claro, esa era la definición de alguien que no tuviera el hipotálamo quemado. En mi caso tenía que leerlo así:

Mi hipotálamo: Glándula endocrina hecha polvo que forma parte de las cenizas del diencéfalo y se sitúa debajo de las ruinas del tálamo. Libera al menos nueve hormonas que las manda a tomar por culo y solían actuar como inhibidores o estimulantes. Suele considerarse el centro del sistema nervioso vegetativo explotado o reventado.

El médico español me resumió la función del hipotálamo:

- Veamos. Para ponértelo fácil (me vio idiota, vaya). Todos sentimos la molestia de una etiqueta de camisa, así como muchas otras molestias. El hipotálamo se encarga de anular esas pequeñas incomodidades, las filtra y dejas de sentirlas. Como a ti no te funciona bien no te las filtra y te molesta la etiqueta a la que defines como "uñas".

Y como tengo el hipotálamo quemado o tengo autismo leve, como no voy al punto (get to the point) y no soy capaz de demostrar mis sentimientos, lo que yo quería escribir no era exactamente esto, sino otra cosa.

Lo que quería decir era que hoy en el autobús se sentó delante mío un tipo que tenía pinta de retrasado. Estaba sentado en un asiento doble, y el asiento a su lado estaba libre. A todo esto se ha encontrado con un amigo y le ha saludado efusivamente. Al principio no veía a su amigo y sospeché que no estuviera saludando a nadie en absoluto. Sospeché que esa efusividad en saludar a nadie era una muestra de su retraso. El tipo levantaba el brazo, sacudiéndolo y enseñandole a la gente que entraba su mano abierta con sus dedos excesivamente separados. Eso exactamente en Grecia es un insulto.

Me equivoqué. Saludaba a un amigo y en cuestión de segundos uno de los tipos que se acercaba a las hileras de asientos era su amigo, le ha respondido con una sonrisa y, mientras se ha sentado le ha dicho refiriéndose al saludo de su mano:

- He visto tu mano.

- Sí, te estaba saludando.

- Son bonitas las manitas.

- Sí.

Al decir "son bonitas las manitas" he llegado a una conclusión: El chico tiene quemado el hipotálamo.

Para entender mi conclusión tenemos que remitirnos a la misma escena pero entre personas con el hipotálamo fresco. Uno saluda al otro, el otro sonríe, siente que las manos son bonitas, le viene al encuentro, se sienta y todo igual. La diferencia entre un tálamo quemado y otro sano es que el primero se dió cuenta de que las "manitas son bonitas", mientras que al otro se lo filtró el maldito hipotálamo.

¿Qué pasa? ¿que el hipotálamo se lo carga todo como los antibióticos?

A decir verdad, me he alegrado de tenerlo roto. Yo no quiero que me filtre las manitas bonitas, ni el fantástico pliegue que tienen los negros en su nuca, ni el gesto característico que tiene Wirka de taparse los ojos cuando está preocupada. Toda esta belleza de detalles (que sí, pueden eclipsar efectivamente el absurdo hilo de la vida) es una eclosión de sentimientos que traduzco constantemente en los demás y que si no tengo hipotálamo o me explotó en la guerra, que se quede como está.

Los dos amigos continuaban con su conversación, que saltaba de un tema a otro, tal vez con el fin de encontrar algo que les apeteciera los dos.

- Ya pronto están aquí las Navidades.

- Sí.

- Pero las Navidades son más bien para los niños.

- Eso, para los niños.

- Los regalos y todo eso.

- Je, je, je

- Los mayores tenemos la lotería...la lotería de Navidad.

- A mi no me importa la lotería.

- ¿Ah, no?

- No.

- ¿Qué harías si te tocaran muchos millones?

El otro se encoge de hombros.

- ¿No sabes?

- No.

Me gustaría saber qué organo se encarga de que todo te importe un comino, especialmente el podrido dinero. Obviamente, el chico tenía ese órgano quemado. En cuanto lo sepa sería interesante que todos nos lo extirpáramos.



viernes, enero 21, 2011

El regreso de Eitan Ehrenbaum


- Eitan! ¡Te hacía en la guerra!... ¡Qué delgado estás!... No pareces tú.
- La guerra ya ha terminado, ¿es que no lees las noticias?
- ¿Entonces vienes del gimnasio?
Ella se rasca la cabeza, mirando hacia abajo y haciendo un mohíno como de arrepentimiento o de vergüenza.
- ¿No vas a dejarme entrar en mi casa?
- Sí, claro, tu casa..., es que acabo de limpiar y vas tan desaseado... Pero pasa, a pesar de la postguerra todavía viene la mujer de limpieza, aunque ahora le da por humillarme... Ahora la rusa soy yo.
Pasa y se sientan
- Eitan, tengo que decirte algo. Sé que no te va a gustar.
- Deja que me ponga cómodo antes, yo también quiero decirte algo. Te advierto que cuando me quite los zapatos se te va a rizar un poco el pelo, vengo caminando desde Oswiecim-Brzezinka.
- ¿Es que los americanos no os pusieron una línea de autobuses, aunque sea?
Eitan empieza a desatarse los cordones de los zapatos.
- No, no, antes de ponerte cómodo...es que (mirando hacia atrás)...claro, me hacía falta el dinero y...alquilé las habitaciones.
- ¿Qué habitaciones si sólo tenemos una?
- Bueno, pues esa...esa es la que he alquilado.
Sale alguien vestido con uniforme militar y una vara.
- ¡Sr.Karl!
- ¿Qué hace éste aquí?
- (nerviosa) Es...Es el inquilino de la 3-B
- ¿La 3-B?
- Así le puse a nuestra habitación.
- Si sólo hay una habitación...¿cual es la 3-A?
- El lavabo
- (se levanta) Bueno, ya está bien, dile que se vaya, ahora no te hará falta ningún inquilino.
- (ella a Karl) Er will dich raus
- (gritando) Warum?
- Pregunta que por qué
- (él, de espaldas) Porque lo digo yo
- Weil er das sage
- Und wer ist er?
- Dice que quien eres tú...mira, estoy un poco harta de traducir y esto parece que se complicará. Mi alemán...mi alemán es muy básico.
- ¿No puedes decirle que soy tu marido?
- Es que no le dije que estaba casada. Mira, yo tenía miedo y pensé que si le decía la verdad me fusilaría.
- Nadie fusila a nadie por decir la verdad.
- Bueno, ¿y yo qué sabía?
Ella le dice algo al oído y el alemán se va.
- ¿Cómo puedes haber estado con el general Karl Strumpft?
- Nunca supe pronunciar su nombre muy bien desde que se me partió el frenillo. Me cayó un ladrillo encima tratando de reconstruir el barrio. No va a ser fácil reconstruir esto. En todo caso, ¿qué hay de malo?
- El fue el que me cortó el pelo así.
- ¿No dijiste que era un general? ¿O ahora resulta que también era peluquero?
- Vengo de un campo de exterminio, Brigitta.
- Muy exterminado no te veo.
- ¿Vengo de un holocausto y tú qué haces? Venderte al primer postor.
- Estaba desolada (se levanta) Te prepararé algo, debes de estar hambriento.
- No, debo irme. Mi destino no está aquí. Te quería decir algo pero ya no te lo digo.
Brigitta se queda de pie, sin saber qué decir pero tampoco sin impedírselo.
- Me sabe mal que te vayas así. A todos nos ha cambiado el desastre de la expansión alemana.
Eitan se dirige hacia la puerta.
- (ella a él) Supongo que esto es una despedida...Desde luego, te vas peor que cuando entraste. Déjame echarte aunque sea un poco de colonia. A ti nunca te ha sentado muy bien que hayan ganado los americanos. ¿Es eso, no?
Eitan abre la puerta y se va sin cerrarla.
- (para sí misma cerrando la puerta) ¡Qué frío!
De la habitación 3-A sale un hombre con la cabeza afeitada.
- ¿Ya puedo salir?
- Sí era mi marido.
- Ya lo sé, mantuvimos relaciones sexuales en las duchas cuando éramos compañeros de barracón. Decía que yo le recordaba a usted.
- Lo que me faltaba ahora es un poco más de confusión... ¿Y yo qué, te recuerdo a él?
- Eso ya no importa.
- Ya verás si importa. La postguerra me tiene cansada.
Brigitta se dirige furiosa hacia la ventana, la abre y se asoma.
- ¡Eh, Eitan!...¡Maricón!

jueves, enero 20, 2011

Fetos cayendo desde una nave nodriza


No sé si os habréis dado cuenta pero parece que tengo una especie de imán para las situaciones extrañas.

Ayer, en la entrevista en Luz de Gas, Juan me sorprendió preguntándome por un blog al que, supuestamente, no sólo era miembro, sino también creador. El blog se llamaba La marcha del camionero. Cómo llegué yo hasta ahí creo que fue porque me presentaron una vez a un tipo, un agente musical (llevaba grupos de música) que hablaba mucho. Me lo presentaron en uno de esos bares de barrio donde todos se hacen amigos de todos, todo es fantástico y "otra ronda" aquí, "otra ronda" allá. Como digo, este tipo hablaba mucho y entre lo mucho que decía era que quería representarme porque conocía a la hija de una amiga, a su vez prima de un hermano de la novia de un editor, y que yo, hombre, con mi curriculum y mi talento, cómo era que estaba en ese bar. Le dejé hablar porque tampoco podía exiliarme en el lavabo. Entre una cosa y otra me dio la dirección de "su blog" en el que todo el mundo podía participar. En aquella época sabía muy poco de blogs. Me metí, me hice miembro (por lo visto también creador) y ya está. Me metí un día, vi camiones y mucha gente subiendo cosas como poseídos. Era como volver a ese bar ruidoso en el que todos hablan al mismo tiempo. Salí de ahí y desde entonces no supe de La marcha del camionero hasta que la citó Juan. Entonces entré y, al parecer, se intercambiaban rutas donde los camioneros, cansados de tanta carretera, buscaban solaz con otros hombres. Y yo, que no sólo no soy camionero, sino que no tengo ni coche, estaba ahí en medio. En fin, ya lo borré.
El caso es que, mirando, mirando, también he visto que permanecían abiertos otros blogs que he ido abriendo durante mi existencia en la Tierra. Uno de ellos llamado Flamenco a sangre fría, que abrí hace años como prueba. Subí una entrada que decía "prueba, prueba" para ver si salía y me fui a dormir. Después dejé ese proyecto y quedó el blog abierto.
Para mi sorpresa, hoy he encontrado que toda esa gente cuyos blogs voy a visitar cuando estoy "de gira" o de "promoción" me contestaron a ese blog. Incluso dejaron comentarios de blogs en los que nunca he estado.
Y me pregunto: ¿Será que la gente deja comentarios sea lo que sea o lo han hecho por una súbita e inexplicable simpatía hacia mí?
Antes de borrar los comentarios que me dejaron, quise subirlos aquí porque sería una pena perderlos de vista y, ya que iban para mí, pues que se queden aquí. Son estos:

Fauve: Prueba, prueba, ¡que no hay tiempo que perder!
cristal00k
: Probandoooooo!! Pero márcate algo hombre de dió!

Alvaro Locx
: Gracias por tus comments y bueno por aquí pasaré.

Eric Marvaz
: Agradezco tu visita y tu opinión a mis letras, las mismas que están a tu servicio. Gracias. Pd. Déjate ver en este espacio.

Anuar Bolaños
: El reporte indica que nada cambia. No hay quien escape del poder de Dios al trazar su ruta. Lo que se ve es el boceto de una pesadilla. Los habitantes del estado ingrávido, los incólumes, los rígidos, viven en el teatro acuñado por el tiempo. Cascabeles traman la serenata para un tísico. Guerreros invencibles -defensores del miedo- se estacionan en la oscilación. Desde una nube nodriza caen fetos sobre una alfombra roja. Animales prehistóricos hurgan los sueños de los recién nacidos. Niños dejados a la deriva por el Dios de la Guia saturan el escenario. Sus lamentos aniquilan la risa. Un anciano oriundo del verano recoge y traga los fetos uno a uno. Al finalizar lanza un eructo que despierta las garzas del saman. En desbandada se dirigen hacia el telón que desciende. El viento desperdiga esencias color marrón. Fin del primer acto. Bolaños.

La verdad es que el primer acto ya engancha bastante (Romek)
Nuska
: Es lo que tiene el amor, que nunca resulta exitoso. Y pueden estar un día a tres metros sobre el cielo y al día siguiente estar hasta el cuello de problemas.
Angel: Probado! Deseando saborear más...jajaja!
Oscar Pardo
: El nacimiento de un nuevo medio de comunicación siempre es bueno, y un blog así lo es. Así pues te deseo mucha suerte en esta nueva andadura bloguera.

Z
: ¿Y qué tal salió la prueba, eba?
Claudia: jajajaj esto es el colmo del éxito, comentarios hasta en las pruebas.
Chicha
: Gracias por dejar un amable comentario en mi blog...estoy de acuerdo con muchas cosas de tu perfil...y, por supuesto, a mi también me apetece que Lady Gaga desaparezca. Feliz Año. Un abrazo.

Mimi
: Probando :)
Maritoñi: Preciosa prueba Ojosnegros: Uno, dos, probando. Va bien, va bien. Muchas gracias por pasarte por mi blog. Besos.
Yo
: Pues nada, sigue probando. Ah, y gracias por pasar por mi blog y dejar un comentario. Saludos.

Rosa
: Me encanta tu blog, y qué bien escribes!!! jajaj

El bolaños tiene tela, ¿no? Como me deje un comentario así aquí saldré corriendo.

Y yo me pregunto: ¿De cuatro o cinco blogs que tengo abiertos tienen que ir precisamente al que está de pruebas? Cuando entro en el espacio aéreo de alguien y veo que hay, digamos, dos blogs, si le doy a uno y está vacío, me voy al otro. ¿O sólo yo hago eso? No se me ocurre dejar un comentario en un blog vacío y, mucho menos, hacerme único miembro de un blog fantasma, como ha hecho otro en Flamenco a sangre fría que lo tengo ahí solito.

Pues nada, he cerrado el resto y dejo solamente éste abierto.
Toda la mañana de promoción para que me respondan en el blog de pruebas :(
Mañana será otro día. A ver si me centro en los relatos y no me entretengo tanto con mi escritorio.
Un abrazo.

Las revelaciones de Demetrio

Demetrio llegó de Lisboa un poco harto de todo. Tenía aspecto de pocos amigos y adicto a las sex parties. Pero eso no importa. Lo que me sedujo de él fue que era músico y ahora no lo es. Parecía muy reacio a hablar de su flauta travesera que había tocado durante años en orquestas en tierra y en cruceros en alta mar, sobreponiendo una Sonata de Bach a las olas.
Ahora se dedica a los negocios y le va bien. Le va bien con ese bien con el que uno preferiría tocar su flauta y que no le fuera tan bien lo otro.
- Sin embargo, tengo que comer de otras cosas -es lo que dijo antes de levantar las dos cejas, con cierta tristeza o resignación-
Lo más sorprendente de las revelaciones de Demetrio fue cuando un día perdió su flauta y trató de suicidarse. Desconozco si hay alguna relación entre la pérdida de la flauta y su intento de suicidio. No se lo pregunté porque no quería parecer morboso. En realidad nos veíamos para todo menos para hablar de sus revelaciones.
Más tarde, para añadir el toque final que convertiría a Demetrio en personaje literario (polonización voluntaria sin entrega de bienes), confesó que todavía soñaba con la música clásica y esperaba cada día a que su compañero de piso se marchara para poder escucharla. Lo hacía a escondidas, como temiendo a que la misma música le sorprendiera admirándola.
Demetrio está muy enfadado con ella, con su flauta, con el arte. Prefiere dedicarse a los negocios y no cree ya en las personas. Yo hubiera preferido que tocara el violín o el violonchelo, que sólo llora si lo abrazas. Los instrumentos de viento me ponen muy nervioso. Me acuerdo de Louis Amstrong en las portadas de los vinilos, soplando con los ojos fuera de sus órbitas. Sin embargo, el violín es más majestuoso y el intérprete tiene que apoyar su mejilla en su lomo, como ofreciéndole un espacio para un beso.
Me vestí a toda prisa antes de que los tambores empezaran a redoblar en la Marcha Eslava de Tchaikovsky.

El tormento

Aquí está la entrevista que me hizo Juan, de Luz de Gas. La he colgado a la derecha del blog, justo debajo del Premio de Thiago.
Salgo de los últimos o el último. No importa, porque dice la Biblia que los últimos seremos los primeros. No sé exactamente el minuto. Si sabéis cómo hacerlo correr (el contador) pasadlo hasta el último cuarto.
Muchas gracias a todos por vuestro apoyo :)



Gladis camina majestuosa vestida con un traje rojo de cola larga, avanza hacia el proscenio y Brian le pisa la cola, dejándola apenas sin ropa.

- Ya estamos, ¿acaso la protagonista no era yo?
- Lo estabas haciendo mal, no puedes avanzar como si fueras un general del ejército, pensarán que vas a invadir Irán. Mira, quiero pedirte algo.
- No, si va a causarme dolor.
- Esta vez no se trata de sexo anal.
- Es que ni siquiera vaginal. Voy a pasar un ciclo de ausencia física.
- Y aquí termina la obra.¿De qué va? Del dolor físico, quizás de la belleza.
- ¿Y el nudo? No te olvides del nudo.
- El nudo eres tú. Mira...(la sienta en una silla) Tu eres una mujer atormentada.
- ¿Cual es mi relación contigo? ¿Piensas que esta gente no se lo habrán preguntado?
- Bueno, yo soy tu dentista y follamos de vez en cuando.
- Me apetece mucho hacer un papel de mujer que no tenga que ofrecerse a nadie. Puedo ser una india que vive sola en una reserva y cree en los remedios naturales de curación. Un día descubre el apraxolan y se hace rica.
- No, deja, tienes que entregarte a mi que seré el galán. Y no te ofreces, te entregas voluntariamente.
- ¿Ese es mi tormento?
- Exacto.
- Entonces, mi tormento eres tú.

miércoles, enero 19, 2011

Anunciacion con trompeta


Ciudadanos y turistas de Wojkowice, hoy miércoles, 19, a las 18.30 (más o menos, quien dice 18.30 dice 18.40) me hacen una entrevista en Luz de Gas. La entrevista se puede escuchar en la página de Luz de Gas cómodamente desde casa y en pijama. Sólo serán diez minutos así que si tengo algo que decir lo diré de carrerilla, sin comas ni puntos.
Cuando le déis al link de Luz de Gas veréis arriba a la derecha esto:


Dentro de este icono hay voces que hablan, gente que vive y conversa. Creo que me han dado los últimos diez minutos pero, por si acaso, os recomiendo que lo escuchéis a partir de las 18.30.
De momento, la polonizada Roza Boguslawa me ha hecho la primera entrevista en su blog para ir entrando en calor.
Hoy no habrán más entradas que ésta porque si pongo otra desplazará la anunciación y una trompeta cuando suena es una trompeta. Hoy es un día de fiesta en todo Zaglebie Dabrowskie.
Un abrazo a todos.

martes, enero 18, 2011

El silencio



Quiero gritar y esta vez no a escondidas. Pienso en gritar y tomo otro sorbo. Alrededor, todo parece tranquilo y si no tranquilo, igual que siempre, con mi grito de fondo. Y cuanto más miren más se pronunciará el grito, tomará volumen, fuerza, cuerpo, hasta colocarse por encima de sus cabezas, por encima de los edificios. Y el grito verá el dolor y lo comprenderá gritando. Irá en el grito todo incluído, inmiscuido. Por encima de los edificios cubrirá el grito como un velo de astillas. El grito será lo máximo y lo último. Todas mis fuerzas irán en él, lo levantarán mucho más alto todavía, por encima de lo que ya no vemos. Pero se oirá su rugido henchido de protesta, alegría, virtud, ansiedad, dolor, amistad, lujuria. Y el grito no se aplacará, sino que cuando me quede sin aire, todo volverá a sumirse en un silencio nuevo. No habrá siquiera eco. Silencio y ya está.
El amor funciona del mismo modo, pero con pensamientos.
Y ahora he dejado de pensar.