miércoles, noviembre 03, 2010

El diario de Richard


He pasado la noche en casa de Richard. Hemos estado leyendo en calzoncillos el diario de su bisabuelo. No tenía mucho que decir, se limitaba a apuntar los nacimientos, las muertes, las enfermedades y los calvarios de la gente de los familiares que, al parecer no eran pocos. Tenía una buena caligrafía e, incluso, se recreaba en algunas mayúsculas. Richard lo leyó todo en voz alta. Su voz era tan suave y melosa que parecía que estuvieramos en Santo Domingo en forma de dos ángeles transparentes presenciando bodas, bautizos y demás. Entre nota y nota del diario tomaba aire, se mojaba las yemas de los dedos con la misma lengua que me había besado y pasaba la página. Su edificio está muy pegado al de al lado, así que ví una luz encendida en la habitación vecina. Vi los movimientos felinos de un cuerpo desnudo de hombre acercarse a su ventana. Richard continuaba leyendo. “3 de octubre de 1840, nacimiento de Adelina” “12 de diciembre, tía Eugenia de nuevo con dolor de páncreas”.

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