jueves, marzo 24, 2011

El caballo salvaje



Situación ficticia basada en hechos reales acontecidos al polonizado Klimo en 1977.

- Klimo, ¿qué estás haciendo? No me dejas dormir.

- No hago nada.

- Claro que haces, ¿no te estarás masturbando de nuevo, no?

- No.

- Dime una frase cualquiera.

- ¿Qué quieres que diga?

- ¿Ves?, tienes la voz entrecortada...Déjame tocarte el corazón.

- ¡No! ¡Apaga la luz!

- ¡Qué latidos! ¡A ver aquí abajo!

- ¡Aparta! ¡Apaga la luz! ¡Tienes las manos frías!

- No la pienso apagar. ¿Huyes de la realidad? Es más, vamos a hablar de esto.

- ¿De qué?

- Estabas deseando a otra...¿o era a otro? ¿No te das cuenta de que si duermo con un hombre que se masturba mientras duermo puedo sentirme incómoda o inútil?

- Me despertó un sueño erótico.

- Pues vamos a hablarlo. ¿O quieres que te ayude, eyaculas y volvemos a dormir?

- ...

- Entiendo, el sueño era con otra. Tenemos que ponerle remedio a esto.

- ¿Remedio cómo? ¿Quieres que lo haga en el baño?

- ¿En el baño? Pero si estoy aquí, mírame, soy fabulosa, relativamente joven, pechos tersos, estilizada...fabulo...

- ...

- Ya veo, la de tu sueño era diferente.

- Sí.

- ¿Quién era?

- Una mujer con tacones. Me acordé de la madre de un amigo.

- ¿Qué amigo?

- Vladia.

- ¿Quién demonios es Vladia? ¿Has tenido amigos rusos? ¿Es que olvidaste que nos invadieron?

- Un amigo de la escuela. Tenía una madre...

- Vamonos al sofá, me están entrando náuseas contigo y ese tal Vladia.

- No, no era con Vladia, Vladia era el hijo.

- Claro, claro, el hijo de una madre. Siéntate aquí y cuéntame el sueño.

- La madre de Vladia...

- Saltémonos el parentesco, ponle nombre a esa madre y no cites más al hijo. Me tiene harta.

- Agrafena...Grusha

- Que significa "caballo salvaje", ¿no es eso?

- Casualmente, sí, caballo salvaje.

- ¿Qué pasó con Caballo Salvaje en tu sueño?

- Pasó en realidad.

- ¿En realidad? ¿Cuándo fue eso? Espero que antes de conocerme.

- Mucho antes, yo era un muchacho y Vladia era mi mejor amigo. A veces íbamos a su casa y Agrafena estaba ahí.

- De nuevo Vladia. ¿Es que no puedes prescindir de él?

- Era mi mejor amigo. El fue el puente hacia Agrafena.

- ¿Lo que me vas a contar es real o sucedió en la espesura de una pesadilla de la que no me tengo que preocupar?

- Sucedió en realidad y hoy en el sueño.

- O sea que sólo hace falta que lo vivas en forma de pensamiento consciente para que disfrutes de todas las variedades que ofrece el alma humana mientras yo, estupenda, espigada, relativamente joven y de tersos pechos, duermo a tu lado.

- Ibamos a su casa, como te decía.

- No me cambies de tema ahora.

- Es el mismo tema.

- No, te estás desviando. ¿Es que acaso no te gusto?

- Me gustas, sí pero no lo he podido evitar.

- ¿Tampoco lo evitaste en su día, no?

- Tampoco.

- ¿Y por qué no me lo cuentas en lugar de irte por las ramas?

- No me dejas.

- Cuéntamelo de una vez. ¿Qué pasó?

- Solíamos ir a casa de Vladia...

- ¿Es que no vamos a salir nunca del primer capítulo? Quiero dejar de "estar yendo" y llegar de una vez. Llévame, Klimo, al nudo de las cosas. Sólo contandolas podré yo colocarme en medio.

- Estaba entrando en el segundo.

- Está bien. Me estás poniendo de los nervios, Klimo. Mañana me compro otro bolso. Sigue...¡a partir de la segunda línea!

- Un día fui a buscar a Vladia, como hice otras veces, eramos vecinos y Vladia acababa de despertarse. Me pidió que le esperara en la sala mientras se duchaba. La madre estaba por allí.

- Grusha, el Caballo Salvaje.

- Sí, la señora Agrafena. Deja de llamarla así.

- ¿Era guapa?

- Yo tenía doce años y ella cincuenta y cinco. Para mí era sólo la madre de Vladia.

- ¡Línea tres!

- La madre me dijo que me sentara en el sofá, que su hijo saldría en unos minutos. Yo me senté y, al cabo de unos segundos se sentó a mi lado. Me hizo algunas preguntas sobre la escuela, qué materias me gustaban más, qué quería ser de mayor...

- No me has dicho si era guapa.

- Era baja, gorda, de pelo corto...¡yo qué sé!

- Está bien, fea. Sigue.

- Me dijo que se había comprado unos zapatos nuevos y se los quería probar para que le dijera si le quedaban bien. Eran unos zapatos de tacón de aguja. ¿Se dice de tacón de aguja o de aguja solo?

- No importa...¿Se los puso?

- Sí.

- ¿Le quedaban bien?

- No sé, supongo.

- Supones, pero han pasado ya veinticinco años de esto y los sigues recordando. Debían de ser unos zapatos maravillosos.

- No fue por los zapatos.

- ¿El qué?

- Se los puso pero antes vi sus pies desnudos. Nunca había visto los pies desnudos de una mujer madura.

- Ya ves tú, ¿juanetes y todo eso, no?

- Cuando se los puso se volvió elegante. Ya no importaba que fuera con bata de ir por casa, ya no importaba que fuera gorda, baja y, como dices tú, fea.

- ¿Los zapatos de tacón la transformaron?

- Algo así. Una vez con los zapatos nuevos puso su mano en mi muslo. Yo entonces tenía unos buenos muslos. Trabajaba en una panadería y repartía el pan por el barrio todas las mañanas, cuando todavía quedaban las últimas prostitutas diseminadas por las esquinas que se ofrecían a hacérmelo gratis.

- Te estás desviando, Klimo. Otro día vamos a por las putas, ahora regresa a la señora Grusha. Puso tu mano en tu espléndido muslo, ¿y qué?

- Me dijo que era muy guapo y que se me veía un chico muy fuerte.

- ¿La mano se quedó ahí o se fue deslizando?

- La mano se fue deslizando a medida que lo decía. Yo estaba muy nervioso.

- Claro, muy nervioso pero no la abofeteaste, no te fuiste. ¿Ves? Es lo que no me gusta de ti, Klimo, no tienes carácter. No lo tuviste entonces y no lo tienes ahora. Por eso no controlas tus sueños.

- Su mano caliente se fue deslizando hasta cubrir por entero mis partes. Nunca nadie me había calentado así los testículos.

- Lo dices con cierta nostalgia. Luego te los caliento yo y se acabó la historia.

- Sentía que todo mi cuerpo temblaba. Ella seguía hablando pero su voz se entrecortaba, como si su garganta estuviera perdiendo cobertura. Me desabrochó el pantalón y me lo abrió como una anémona. La tenía tiesa como una piedra. Eso le puso más nerviosa. Y entonces vino la escena.

- Ah, ¿hasta ahora no fue escena?

- Se quitó un zapato, me dijo que lo sostuviera con una mano. Ella se arrodilló en el suelo y me empezó a chupar.

- ¿Y si hubiera salido su hijo del baño en esos momentos?

- ¿Sabes? El pensar que Vladia podía salir todavía me excitaba más. Que pudiera salir y encontrarse con eso, yo con el zapato en la mano, la otra arrodillada...Eyaculé en su boca. Cuando Vladia salió del baño se encontró casi con el mismo escenario que había dejado. A mí en la sala y su madre dando vueltas, haciendo cosas por la casa, como si nada.

- ¿Volviste a ver a esa mujer?

- Sí, me lo hacía dos veces por semana. Yo me sentía mal porque mis padres eran íntimos amigos de los de Vladia, con lo cual, no sólo me encontraba a la señora Agrafena en privado, sino también en reuniones familiares. Ella disimulaba muy bien pero detrás de sus ojos su deseo hacía ruido. Nadie lo notaba.

- ¿Llegaste a amarla?

- No lo sé. ¿Qué sabía yo del amor?

- Mejor volvamos a la cama. Esto no lo voy a poder digerir despierta.

- ...

- ...

- Klimo, ¿qué estás haciendo?

- Nada.

- ¿No te estarás masturbando, no?

- No, es que tuve un mal sueño.

- ¿Qué sueño?

- Soñaba que te confesaba algo.

- Yo soñaba que te escuchaba ¿Qué me confesabas?

- No me acuerdo mucho.

- Ay, cariño, ya me lo contarás mañana. Ahora duerme.

- Buenas noches.

Klimo se levantó, con mucho sigilo fue hasta el armario, abriéndose paso entre la oscuridad., lentamente, como si nadara en una balsa de aceite. Se agachó a tantear entre los zapatos de Agata y salió de la habitación con el zapato de tacón de su pie izquierdo. Se encerró en el baño sin encender la luz y en silencio se entregó al zapato. Hay que ir con cuidado de no despertar los sueños, podrían desvanecerse.

27 Comentarios:

Blogger Thiago dijo...

¿caballo salvaje? jaj Que gracia. En mis tardes del chat de chueca.com a mí me hacia las pajas virtuales uno que se llamaba "potro salvaje"...¡Qué bueno era!, aunque espero vehementemente que no fuera tan caballo (gallina?)viejo como la madre de Vladia ni tan fea, jaaj

Eso si, a pesar de ser gay reconozco que puede haber algo erótico en los pies de una mujer madura con unos taconazos o poniéndose unas medias como en EL GRADUADO, ya sabes, jaja

Bezos

7:23 p. m.  
Blogger Romek Dubczek dijo...

Quién sabe, Thiago, si ese potro no era un viejete hecho polvo jejej
Besos

7:41 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

uhmmm que bizarro... y lo de la boca lo mejor! por cierto que época era?. Mi saludo siempre cordial querido Romek!
-Themencum-

8:03 p. m.  
Blogger La Abela dijo...

Una ligera linea entre sueño y realidad...que a veces se desdibuja...
Me ha encantado el relato..Genial.Un besazo

8:13 p. m.  
Blogger claudia dijo...

Pero qué mujer más agobiante! No me extraña que prefiera el zapato, al menos se estará callado mientras le cuenta cosas.

8:17 p. m.  
Blogger Antony Sampayo dijo...

¡Sueños, sueños, sueños! A veces son tan fabulosos que nos despertamos nostálgicos.
Buen dialogo, Romek,como siempre nos tienes acostumbrados.
De todas maneras habría que ver si no usaba el tacón del zapato para algo.

Saludos.

8:18 p. m.  
Blogger Gitana ♥ dijo...

Prefiero masturbarme con un Toro Salvaje de otro lado de la pantalla !y que se vaya a la cama bien calentito soñando conmigo !
:P jejee

8:26 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No había leído las letras rojas...ya he visto la época...ese estilo se llevo hasta los 80 jejeje!

8:36 p. m.  
Blogger Javir dijo...

¡Ahí me has dado, Romek! Los tacones de aguja y sobretodo su taconeo, toc-toc...no hace falta mirar, ya sé que es una morena de armas tomar que sólo toma martinis Hemingway

Un abrazo

8:36 p. m.  
Blogger Romek Dubczek dijo...

Gracias, Themencum, cómo qué época era? la nuestra
un beso, Abela, gracias :)
jejej claudia
Por eso le cerré la puerta, Antony. Cuando estamos a solas con nuestra fantasía no queremos realidades alrededor que vengan a fastidiarlo :) Un abrazo
Gitana, pilluela jejeje
ah, ok, themencum :)
Javir, estaría bien que nos transmitieras lo que te transmiten los zapatos de aguja para que yo también entienda el sueño de Klimo. Un abrazo

8:44 p. m.  
Blogger Wendy dijo...

¿ Y qué no podrán unos tacones de aguja y un pie desnudo? Yo no lo entiendo muy bien pero es evidente que es una arma femenina que suele funcionar.
En caso de haber estado al otro lado de la cama creo que no hubiese hecho tanta pregunta, hubiese participado de la fiesta.
¡Besos!

9:47 p. m.  
Blogger Christian Ingebrethsen dijo...

Por dios, este post es digno de una película de David Lynch, así que se acabó trajinando el zapato de tacón?

Besos.

11:10 p. m.  
Blogger Bee Borjas dijo...

Sublime my king! No hace falta que resalte el talento que tienes para escribir, de modo que voy al grano: 1) Dispararle en el cráneo a Agata para que NO hables más. 2) Me conmueve que lo seduzca de tal forma el pie de la mujer. 3)Què ficha mental detonarán los zapatos con taco aguja? Porque por experiencia propia, es un "truco" que no falla nunca... JAJAJA! Te quieroooooo guapo! :)

3:36 a. m.  
Blogger Gaviota dijo...

woooow!!
que bue relato eh!!
Mira lo que provocan unos tacones de aguja eh!!
muy bueno realmente!!
Saludos!

4:47 a. m.  
Blogger Diego Tejada Gamboa dijo...

Excelente Romek, me ha encantado, me llevaste de un lado hacia otro, eso es increible.-

Besos mi Romek.

5:28 a. m.  
Blogger Merche Pallarés dijo...

¡Qué sueños más enrevesados! Pero me he reido. Muy buena la conversación. Besotes, M.

6:43 a. m.  
Blogger Pimpf dijo...

Jajaja, pues a mi me ha encantado eso de "me estás poniendo nerviosa, mañana me compraré un nuevo bolso", jajaja, de auténtico crack. Puedo imaginarme una situación así... de una señorona intentando hacerme un hombre... y puedo imaginarme unos zapatos de aguja rojos... yo que soy muy del morbito taconero, pero sin clavar ehhhh. Lo malo, que casi nunca recuerdo mis sueños.

Bicos Ricos

12:23 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

buen cóctel de sueños, realidad, chico joven, mujer madura... has escrito una de mis fantasías eróticas, bueno, más o menos... porque no sería tal cual así... sería diferente... más matices... menos tacón y pelo más largo... y una combinación de seda...

en fin, este texto ha traído a la memoria muchas cosas... pero no las puedo contar... son secretas.

biquiños,.
Aldabra

P.d.: me gusta cuando escribes estos textos tan "desesperantes"... también tendré que ir a comprarme un bolso, que por otra parte, me encantan.

1:18 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

por cierto, esta misma fotografía la utilicé yo también en mi blog para ilustrar un testo de título: "Escenas de matrimonio" o "Monólogo de una muejr insatisfecha". Te dejo el link por si quieres leerlo.

biquiños.
Aldabra

http://congoyyo.blogspot.com/2008/03/escenas-de-matrimonio-o-monlogo-de-una.html

1:22 p. m.  
Blogger Romek Dubczek dijo...

Wendy: Agata lo intentó pero le fue negada la fiesta
Sí, Christian, aunque en esos momentos dejó de ser zapato de tacón porque cuando una cosa deja de servir a lo que le define pasa a adoptar el nombre de su nueva función. En este caso dejó de ser zapato para ser amante :)
Gracias, Bee :) ¿Matar a Agata? Pobre, ella sólo está amando a su manera. Un beso
Gaviota, la verdad es que no sabía que unos zapatos de aguja pueden ser tan efectivos. Escribí sobre ello porque, como puse, está basado en el trauma personal de Klimo pero pensé que más bien era algo suyo personal.
Gracias, Diego. Mientras los dos lados estén aquí está bien pero si ese "otro lado" es otro blog no jejeje. Un besazo

2:03 p. m.  
Blogger Romek Dubczek dijo...

Merche: En realidad todo es enrevesado. Cuando lo ponemos fácil simplemente estamos editando la realidad :)
Aldabra: No hay nada mejor que un relato te despierte cosas. Si un texto no hace de catapulta puede resultar aburrido. Me resulta muy curioso leer en los comentarios las diferentes sensaciones que os provoca un texto porque así conozco los lugares donde os ha llevado sin siquiera proponerlo. Es como que uno escribe y dice: quiero llevarles a un sitio pero no sé dónde. Vamos a hacer esto y descubriremos otros destinos. Qué casualidad lo de la foto, luego me paso, gracias. Un beso.

2:09 p. m.  
Blogger Cris dijo...

Jamás hay que pretender que otro entienda tus sueños más íntimos... Me encantó la última frase.

Besitos!

2:19 p. m.  
Blogger Ananda Nilayán dijo...

Eres genial, Romek, jajaja, vaya interrogatorio!!! Menos mal que se nso suele pasar esta afición a interrogar hasta quedar hechas una mierda, jajajaja
Eso de "controlar los sueños" es una realidad. Conozco a una que se agarra unos cabreos tremendos porque si se entera que has soñado con alguien que la gusta y "no la avisas" te deja de hablar durante semanas.
La vida y la gente inspiran muy buenas historias.

Besos

2:20 p. m.  
Blogger Romek Dubczek dijo...

Gracias, Pimpf :) ¿Cómo es que no recuerdas tus sueños? Eso debe de ser terrible. Besos

2:32 p. m.  
Blogger José Antonio del Pozo dijo...

Muy bueno, Romek: En brazos de la mujer madura, aunque aquí mejor sería En boca de la mujer madura. El que de golpe lo recuerde de esa manera, con esa intesidad, me parece todo un hallazgo. El hacérselo dos veces por semana, en la medida que devalúa la magnitud excepcional y única de la cosa, me parece el único pero en esta excelente historia, tan bien dialogada. Fíjate, cuando la Kidman le cuenta algo parecido a Cruise en Eyes wide out la que se lía en el tarro de éste. La pareja de tu relato, la que escucha, es una santa. Congratulations
Saludos blogueros

8:27 p. m.  
Blogger Humberto Dib dijo...

Un texto surrealista, Romek, pero aunque parezca mentira suele pasar en la vida real, doy fe.
Un gran abrazo.
Humberto.

9:02 p. m.  
Blogger elprimersilencio dijo...

interesantisimo texto. me hizo pasar un buen rato....normal que el hombre tenga esos sueños con aquella mujer.
saludos cordiales

4:12 a. m.  

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